Cleide Psicóloga
    Procesos migratorios10 min de lectura29 de julio de 2026

    El síndrome de Ulises: lo que 'La Odisea' nos recuerda sobre emigrar

    El síndrome de Ulises: lo que 'La Odisea' nos recuerda sobre emigrar
    CC

    Cleide Cañadas

    Psicóloga General Sanitaria · Nº Col. O-03245

    Estos días medio mundo habla de Ulises. La Odisea de Christopher Nolan ha llenado las salas, y de repente el viaje de un hombre que tarda veinte años en volver a casa está otra vez en boca de todos.

    Lo que quizá no sepas es que esa historia —la más antigua que tenemos sobre intentar volver a casa— describe con una precisión asombrosa algo que veo cada semana en consulta: el duelo de emigrar. Tanto, que el psiquiatra Joseba Achotegui le puso el nombre de síndrome de Ulises al estrés extremo que sufren muchas personas migrantes cuando ese duelo se hace demasiado grande. Él mismo lo resume sin rodeos: «La Odisea es el poema de los inmigrantes».

    Soy Cleide, psicóloga. Trabajo con migración, duelo e identidad, y también me tocó hacer las maletas y empezar de cero lejos. Si has emigrado, esta historia de hace casi tres mil años va sobre ti. Te cuento por qué.

    Ulises no es un héroe de aventuras: es alguien que solo quiere volver a casa

    Recordamos la Odisea por el cíclope, las sirenas, la hechicera Circe. Por las aventuras. Pero si la miras de cerca, el corazón del poema no son los monstruos. Es una persona que intenta volver a casa y no puede. Que pasa años atrapado lejos, añorando un sitio concreto, sintiéndose fuera de lugar en cada isla en la que recala.

    Esa añoranza sostenida, esa sensación de no estar donde perteneces, de tener la cabeza en un lugar y el cuerpo en otro, es exactamente lo que trae a mucha gente migrante a terapia. Cambia las sirenas por un trabajo que no reconoce tu título y a Circe por un invierno en una ciudad donde no conoces a nadie, y tienes una odisea contemporánea.

    Los duelos de Ulises son los duelos de emigrar

    Achotegui describió que emigrar no es un solo duelo, sino varios a la vez: dejas atrás a tu familia, tu lengua, tu cultura, tu tierra, tu estatus, tu grupo, tu sensación de seguridad. Ulises los pierde todos a lo largo del viaje.

    Pierde a sus compañeros uno a uno hasta quedarse solo. Pierde su rol: salió como rey y guerrero, y llega a su propia isla convertido en un mendigo al que nadie reconoce. Pierde el tiempo: veinte años que no volverán. Cada pérdida del poema tiene su equivalente real en quien deja su país, aunque se vaya con ilusión y por voluntad propia. Emigrar siempre cuesta algo, y ese algo hay que llorarlo.

    Ítaca ya no es la Ítaca que dejó

    Aquí está la parte que más me interesa como psicóloga, y la que casi nadie cuenta.

    Ulises pasa años soñando con volver a Ítaca. Y cuando por fin llega, Ítaca no es la postal que llevaba en la cabeza. Su casa está tomada por pretendientes, su hijo ya es un hombre al que dejó siendo un bebé, su mujer ha tenido que defenderse sola todo ese tiempo. Ni su tierra ni su gente son como los recordaba. Él tampoco es el que se fue.

    Eso tiene un nombre clínico: choque cultural inverso. El país que idealizaste mientras estabas fuera siguió viviendo sin ti, y al volver la realidad no coincide con la foto congelada que guardabas. Es uno de los momentos más solitarios de cualquier regreso, y también le pasó al héroe más famoso de la historia. Si lo estás viviendo, estás en muy buena compañía.

    No todos emigran para volver: a veces se huye

    Ulises se pasa el poema entero deseando regresar. Pero hay quien emigra justo al revés: para no volver nunca. Se va para dejar atrás una familia que hacía daño, una relación que no cerraba, un lugar lleno de fantasmas, una versión de sí misma que quería enterrar.

    Y aquí la Odisea sigue teniendo algo que decirte. Porque Ulises también carga con algo de lo que no puede huir: la guerra que vivió, sus muertos, sus decisiones. Cambia de mar, de isla y de peligro, pero se lleva consigo lo que ya trae dentro.

    Es lo que veo en consulta con quien emigró huyendo: la distancia no cura lo que no se ha mirado. Puedes cambiar de país, de idioma y de gente, pero te llevas contigo. Lo que dejaste sin resolver tiende a reaparecer al otro lado, disfrazado de insomnio, de relaciones nuevas sospechosamente parecidas a las viejas, de una tristeza que no encaja con la vida que elegiste.

    Irte pudo ser lo más sano y lo más valiente que has hecho. Solo que el cambio de sitio abrió espacio; el trabajo de fondo sigue esperándote. Y ese se puede hacer, estés donde estés.

    Por qué llevas a Ulises dentro si has emigrado

    La lección del poema no es que Ulises "supere" el viaje y vuelva a ser quien era. Eso es imposible: nadie atraviesa algo así y sale igual. La lección es que integra lo vivido. Vuelve cambiado, con dos vidas dentro, y desde ahí reconstruye su lugar.

    Ese es también el trabajo de quien emigra: no borrar de dónde vienes ni renunciar a dónde estás, sino aprender a llevar los dos sitios a la vez. El problema no es sentir el duelo. El problema es quedarse atrapado en él.

    Cuando la añoranza, la tristeza, el insomnio y el estrés se cronifican durante meses y no aflojan, ya no hablamos de un proceso normal, sino del síndrome de Ulises: un duelo migratorio desbordado que necesita acompañamiento. Ahí la terapia ayuda de verdad, y no hace falta esperar a tocar fondo para pedirla.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué es el síndrome de Ulises?

    Es el estrés crónico y múltiple que puede aparecer cuando el duelo de emigrar se vuelve demasiado intenso y prolongado. Lo describió el psiquiatra Joseba Achotegui. No es una enfermedad mental, sino una respuesta de estrés extremo ante una migración muy dura, con tristeza, insomnio, preocupación constante y síntomas físicos.

    ¿Por qué se llama así, por Ulises?

    Por el protagonista de la Odisea de Homero, que pasa veinte años intentando volver a casa entre pérdidas y soledad. Achotegui vio en ese viaje la metáfora perfecta del sufrimiento de las personas migrantes que viven lejos, en condiciones duras y sin poder regresar.

    ¿La Odisea trata realmente sobre migración?

    No fue escrita como un tratado sobre migración, pero su tema central —el viaje, la añoranza del hogar y la dificultad de volver— coincide de lleno con la experiencia de emigrar. Por eso resuena tanto con quien ha dejado su país, y por eso su nombre acabó dando título a un cuadro psicológico real.

    Si has emigrado y esta vieja historia te ha tocado algo por dentro, no es casualidad: estás elaborando tu propio viaje de vuelta, con sus fases y sus altibajos. Puedes leer en cuál estás en las cuatro fases del duelo migratorio, o entender mejor el regreso en el choque cultural inverso.

    Y si sientes que el tuyo se ha vuelto más grande que tú sola, no tienes por qué recorrerlo en soledad. Acompaño estos procesos, y sé lo que es hacerlo desde dentro. Si quieres, podemos hablar.

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué es el síndrome de Ulises?

    Es el estrés crónico y múltiple que puede aparecer cuando el duelo de emigrar se vuelve demasiado intenso y prolongado. Lo describió el psiquiatra Joseba Achotegui. No es una enfermedad mental, sino una respuesta de estrés extremo ante una migración muy dura, con tristeza, insomnio, preocupación constante y síntomas físicos.

    ¿Por qué se llama así, por Ulises?

    Por el protagonista de la Odisea de Homero, que pasa veinte años intentando volver a casa entre pérdidas y soledad. Achotegui vio en ese viaje la metáfora perfecta del sufrimiento de las personas migrantes que viven lejos, en condiciones duras y sin poder regresar.

    ¿La Odisea trata realmente sobre migración?

    No fue escrita como un tratado sobre migración, pero su tema central —el viaje, la añoranza del hogar y la dificultad de volver— coincide de lleno con la experiencia de emigrar. Por eso resuena tanto con quien ha dejado su país, y por eso su nombre acabó dando título a un cuadro psicológico real.

    Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la evaluación ni el tratamiento de un profesional de la salud mental. Si sientes que necesitas ayuda, consulta con una psicóloga colegiada.

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